Aniversario

Hace ya 24 años que murió Alejandro de la Sota. Para los que le conocimos, una eternidad que ha pasado muy de prisa. Pero nos queda su recuerdo y sus obras llenas de coherencia, de “sencillez sencilla” como le gustaba repetir. Y, también, de ilusión por un oficio, una profesión que vivió con compromiso y disfrute. En estos años en la Fundación hemos trabajado para que su legado siguiera disponible para las generaciones futuras. En uno de sus escritos evoca el deseo inalcanzable de mantener siempre la frescura y la ilusión de los jóvenes recién graduados.

“Desead, como todos debemos hacerlo siempre, ser durante toda la vida de arquitectos uno más de esta última promoción que acaba; siempre siendo recién salidos de la Escuela, tendremos toda una arquitectura por delante”.

A ellos dedicamos este día y esta Fundación.

Mil gracias por estar desde hace 24 años con nosotros.